|
|
LA
DIVERSIDAD LINGÜÍSTICA: UNA
REALIDAD ACTUAL, UN
NUEVO RETO PARA LOS MAESTROS María de Isidro Guijarro, Isabel Montañés Remacha.C.R.A. RÍO RIBOTA
España
está recibiendo desde hace algunos años una fuerte oleada de inmigrantes que
por causas políticas, religiosas y, sobre todo, económicas huyen de sus países de origen en busca de una
vida mejor. Los
lugares de procedencia de estas personas suelen ser el norte de África, los países
del este y América del sur. Normalmente
los inmigrantes llegan con una cultura diferente a la occidental y utilizando
otras lenguas distintas a la nuestra, aspectos que desde el punto de vista
educativo hay que tener muy en cuenta. La
lengua como concreción de un lenguaje es un medio de representación mental, un
vehículo de transmisión de la cultura y un fuerte vínculo social que une a un
grupo de personas. Por todo ello, la lengua es uno de los aspectos prioritarios
y, desde nuestro punto de vista, el más importante a tratar desde la escuela si
queremos que esa población inmigrante pueda adaptarse a la sociedad que les está
acogiendo. La
escuela, como la micro sociedad que es, debe por un lado respetar y favorecer la
existencia de las lenguas y culturas originarias y, por otro, debe ayudar a
lograr la adquisición de la lengua castellana para permitir a estos nuevos
alumnos y alumnas la comunicación
y, por tanto, la integración social. En
estos casos la misión de maestros y maestras es adaptar el currículo mediante programas
de inmersión lingüística. Las autoridades educativas conocen el problema
que esto supone y han legislado en consecuencia. Así, aquellos centros que lo
necesitan están dotados de un profesor de educación compensatoria que, en
coordinación con los tutores, el trabajador
social y los maestros especialistas, tratan de paliar estas necesidades mediante
dichos programas. Para
que un programa de inmersión lingüística pueda tener éxito es necesario que
cumpla algunos requisitos: §
Que
sea suficiente, amplio en duración y cotidiano. §
La
utilización de recursos variados. §
El
convencimiento de la Comunidad Educativa de la necesidad e importancia del
programa. §
La
dedicación de suficientes recursos humanos. §
La
continuidad, tanto en educación primaria como en educación secundaria, y la
coherencia de la metodología utilizada en las dos etapas. La
metodología utilizada también será importante: §
Se
partirá del nivel de desarrollo de los alumnos y alumnas, teniendo en cuenta
sus conocimientos, experiencias previas y características psicoevolutivas. §
Se
fomentarán los aprendizajes significativos. §
Se
utilizarán procedimientos de enseñanza divertidos y motivadores. §
Se
realizarán actividades que aborden asuntos, intereses y situaciones en conexión
con las necesidades vitales de los niños. §
Se
tendrá en cuenta la funcionalidad, la adaptación al contexto, el
enriquecimiento y la flexibilidad. Para
ello comenzaremos trabajando con los niños y niñas la lengua oral, con un
vocabulario típico de situaciones de la vida diaria, mediante centros de interés,
reforzándolo con un aprendizaje sistemático basado en la constancia en el
empleo de recursos y métodos. Atenderemos a la situación de cada momento para
introducir los contenidos más óptimos. Después
generalizaremos las estructuras lingüísticas que se van aprendiendo, a la
mayor variedad posible de situaciones diferentes. Según
vayan avanzando y mejorando en vocabulario y gramática en la lengua oral,
comenzaremos con la lectoescritura. Este aspecto variará, dependiendo del nivel
de competencia del niño o niña con su lengua de origen. Es
importante que evaluemos al alumnado tanto en el aspecto formativo, que ayuda a
tomar decisiones sobre el proceso y a reconducirlo, como en el aspecto sumativo,
para comprobar los rendimientos y resultados. Los
programas de inmersión lingüística tendrán mayor éxito si se inician
cuando el alumno/a se encuentra en educación infantil. Después, y teniendo
en cuenta
que la
lengua es el instrumento
de aprendizaje para todas las áreas, el alumno podrá comenzar con el resto de
contenidos de la etapa correspondiente. En
todo el proceso se trabajará dentro de la clase, con el resto de compañeros y
fuera de ella, de forma individual o en pequeño grupo, con el maestro
responsable de la enseñanza de la lengua castellana. Dentro del aula será muy
importante el ambiente que exista entre los niños, el trato cariñoso y de
respeto al niño o niña
inmigrante fomentará la integración lingüística. La
semana cultural del colegio es un momento propicio para trabajar a nivel general
y de aula el conocimiento del nuevo alumno, pidiendo al niño inmigrante que nos
enseñe palabras de su idioma y costumbres de su país, logrando un clima
positivo y acogedor en el que el pequeño se sienta a gusto y descubra que no
existen las distancias y que los pueblos están en continua interacción. Por
último será adecuado que el alumno/a sea consciente de su propio proceso de
aprendizaje, explicándole sus progresos y despertándole la curiosidad y el
interés por superar las dificultades que puedan surgir, aunque este proceso
tendrá su propio ritmo dependiendo de las características de cada niño. La
inmigración en España es una realidad y debemos estar preparados para trabajar
con cada uno de nuestros alumnos y alumnas respetando su cultura e idioma y ayudándoles
a aprender nuestra lengua, un instrumento necesario para su integración social.
|